Conflictos emocionales


¿Quién no los tiene?



Cada vez que sentimos que la vida nos da un revés y no somos capaces de gestionar ese trauma correctamente (capacidad para expresarlo), se queda ese proceso en forma de memoria en nuestro cuerpo.

 Dependiendo de la personalidad de cada uno y del tipo de conflicto vivido, esa memoria queda fijada en algún tejido del organismo en forma de quiste energético. El proceso natural sería resolver (expresándolos) esos conflictos, mantenerlos ahí “almacenados” supone un gasto de energía.

Es como si hubieras encerrado a alguien (tu emoción) en una habitación pero como no hay cerrojo tienes que quedarte allí (tu), sujetando la manilla, de igual manera necesitas un consumo de energía para que esas emociones reprimidas no afloren y se expresen como sería lo ideal y natural. En muchos casos son nuestra cultura y educación las que nos impiden expresarnos libremente.

Todo este proceso se desarrolla por debajo de tu nivel de consciencia, con lo que está limitada la capacidad de resolverlo a través de ejercicios de relajación u otros.

Asociados a esos quistes energéticos hay una pérdida de movimiento en la zona donde este localizado el conflicto. Yo me dedico a trabajar esa movilidad perdida, liberando así la emoción atrapada y consiguiendo una gran sensación de bienestar para el cliente.

Asociados a estos bloqueos hay también una perdida de eficacia del sistema al que esté asociado el conflicto.